En un marco de ganar-ganar, de ayuda desinteresada por un lado y colaboración y buena disposición educativa por otro, conseguimos generar experiencias paralelas positivas que se retroalimentan.
Este marco permite la realización y satisfacción personal de nuestros voluntarios y voluntarias y el agradecimiento de aquellos jóvenes a quienes ayudan a crecer como personas en un espacio y tiempo cedido por los centros educativos emocionales y solidarios.