12 lecciones vitales que aprendí tras correr mi primer maratón (1ª parte)

Cuando Jesús nos dijo tras pasar el kilómetro 10 que aún estábamos “calentando” y que el maratón solo empezaría en el kilómetro 30, mis piernas iban sueltas y todavía sonreía sin esfuerzo. Hasta ayer (19 de Noviembre de 2017, Valencia), nunca había corrido más de veinti-pocos kilómetros. Me preparaba para entrar en terreno desconocido.

Jesús y Alfonso son dos prácticos de la maratón Valencia Trinidad Alfonso. Un práctico es un corredor veterano al que puedes seguir para llegar a la meta en tu tiempo previsto. Se les distingue  entre la multitud porque por encima de sus cabezas llevan una banderola indicando cuanto tardarán en terminar la carrera. Estos dos “cracks”, como se llamaban entre ellos en un sano juego de camaradería que nos animaba a todos, me ayudaron a cumplir mi objetivo. Les di un sincero abrazo de gratitud cuando cruzamos juntos la meta tras 4h 12min.

Jesús tenía razón, los últimos kilómetros ponen a prueba tu resistencia. Tras recoger mi medalla con las piernas doloridas me puse a reflexionar sobre esta experiencia. ¿Por qué había corrido la maratón? ¿Por qué intuía que este esfuerzo resumía importantes lecciones vitales? Estos son mis pensamientos, quizá puedan inspirarte para correr tu maratón.

Lección 1. La vida te sonríe cuando observas el mundo con gratitud.

Además de seres racionales, los seres humanos somos seres sociales que hemos aprendido a cooperar a gran escala. Olvida por un momento las (malas) noticias. Mira a tu alrededor o sal a la calle y observa el gran coloso humano que ha hecho y hace posible tu día a día. Hemos evolucionado para detectar lo negativo como si fuera velcro pero si enfocas tu atención y escaneas el mundo buscando lo positivo solo puede envolverte un sentimiento de gratitud.

La prestigiosa maratón Valencia Trinidad Alfonso estuvo impecablemente organizada. Miles de personas, incluyendo muchos voluntarios, contribuyeron a hacerla posible. La mano que te entrega el dorsal, las manos que han vallado el recorrido glorioso por toda la ciudad, las manos que te ofrecen botellas de agua mientras corres, la mano que ha escrito en un cartel “Nada es imposible”, las manos de los familiares que te saludan, las manos que ondean en las gradas mientras recorres los últimos metros, la mano que te ofrece mandarinas dulces tras cruzar exhausto la meta, la mano que graba el tiempo final en tu medalla. A todas las manos, gracias.

Piensa hoy en varias cosas por las que estés agradecido.

Lección 2. Todo empieza con el compromiso.

Voy a dejar de comer pan y tantos dulces. Voy a mover mi cuerpo más a menudo. Voy a acostarme más temprano. Voy a meditar o a escribir un rato cada mañana. Voy a respirar conscientemente cada vez que me encuentre agitado. Voy a estudiar programación. Voy a quedar con mis amigos una vez al mes. Voy a hacer voluntariado. Voy a dejar de mirar el móvil constantemente. Voy a bloquear tiempo en mi agenda para las cosas importantes. Voy a …. ¿qué tal firmar un contrato contigo mismo comprometiéndote 100% a cumplir estos objetivos?

Me había puesto muchas excusas para no hacerlo. “No, todavía no estoy preparado.”, “Es demasiado larga, quizá el año que viene”, “Esa lesión en el sóleo podría volver a salir, mejor esperar”. Hasta el día en que entré en la página www.valenciaciudaddelrunning.com, pagué la inscripción e hice público el compromiso entre mi familia y amigos. Comprometerme fue la clave. Enseguida noté que empezaba a preocuparme más por la alimentación y el descanso y que había despertado la ilusión y la confianza en mi mismo.

Usa tu fuerza de voluntad para empezar seriamente tus proyectos.

Lección 3. Tu cerebro no es tu mejor amigo

La neurociencia nos están enseñando a comprender cada vez mejor el cerebro humano, una compleja red de neuronas tras la cual emerge la consciencia, quizá el mayor misterio por descifrar. Funciona de forma impecable para mantenernos vivos. Pero se resiste cuando le proponemos esforzarse para optimizar nuestra vida. Usará todo tipo de tretas para convencerte de que no hagas lo que sabes que te conviene. Porque requerirá gastar energía, vencer el miedo, asumir el dolor y salir de tu zona de confort. A ti, que observas tus pensamientos, recuerda que tienes el poder de cambiarlos.

Mientras estás corriendo llega un momento en que partes de tu cuerpo gritan para que les des un respiro. El cerebro empieza a orquestar el auto-sabotaje. Pero entonces irrumpe el coraje, tu verdadero amigo, dispuesto a decirle que vas a seguir adelante. Esto no es insufrible, es lo que es. Vas a respirar conscientemente, mantener tu espalda recta, forzar una sonrisa, sabes que puedes conseguirlo, no es un objetivo descabellado. Llega el kilómetro 30, pasas el 35, ya estás en el 37.5 y pronto el 40, desde aquí todo fluye, ¡pisa fuerte!, 41 … 42 …. ¿Lo ves? Si crees que puedes, puedes.

Cambia los pensamientos negativos por pensamientos positivos.

Lección 4. Hay cosas que están bajo tu control y cosas que no lo están.

Nuestra vida está sujeta a complejas dinámicas ajenas a nuestra voluntad. No has elegido tu genes, ni el entorno familiar en que has crecido, ni la educación y costumbres que has asimilado, ni el gobierno ni las instituciones que organizan tu país. No puedes controlar el comportamiento de los demás. A lo sumo hay cosas que puedes influenciar. Pero al menos hay tres cosas que sí puedes controlar enteramente: puedes aprender más sobre ti mismo, puedes proponerte objetivos que a primera vista parecen imposibles y puedes rodearte de gente que te inspire a crecer.

Es emocionante llegar al punto de salida en el Puente de Monteolivete mientras una miríada de corredores se aproxima y va tomando forma. Rompe la carrera y poco a poco sientes la energía que se desprende mientras avanzáis juntos. Algo que parecía inalcanzable se está haciendo realidad y al cabo de unas horas se cumplirá. El mundo sigue girando, pero mientras corres absorto entre esta gente con agallas tienes enteramente el control.

Separa en tu mente aquello que puedes controlar de aquello que no puedes controlar.

Lección 5. No hay que huir del dolor.

A veces somos nuestro peor enemigo. La brecha entre nuestro comportamiento actual y el ideal al que aspiramos es lo que nos provoca sufrimiento. Has oído sin duda que “el dolor es inevitable pero el sufrimiento es optativo”. Significa que sufrimos más en la imaginación que en la realidad. No es fácil levantarnos cada día con la intención de cumplir nuestras obligaciones como personas. Poner en práctica lo que sabemos que es verdad no está exento de fastidio y desazón. Sin embargo resulta liberador abrazar esas molestias y seguir haciendo lo que necesitamos hacer para cambiar.

Correr durante varias horas a un ritmo constante supone sin duda un esfuerzo. Hacia el final se intensifica el estrés en las piernas y en la cabeza. Pero sabes que es necesario. Estás haciendo un esfuerzo deliberado. A ambos lados de la calle emerge una vibración de voces, tambores y colores que te empuja. Se nos une otro corredor veterano, “Groucho”, animándonos a no “perder las velas” de Jesús y Alfonso. Eso te insufla aliento para perseverar. Sabes que cuando llegues a la meta estarás más preparado para futuras carreras.

Revierte el deseo de evitar el dolor y ofrécele amplio espacio en la mente.

Lección 6. Las personas felices tienen objetivos.

Quizá la pregunta esencial en momentos de tribulación sea “¿Qué es lo que quiero?” La Psicología Positiva ha demostrado que las personas que tienen éxito y se sienten realizadas tienen objetivos definidos. Parten de un profundo conocimiento de sí mismas y orientan el compás de su vida hacia un propósito lleno de significado. A lo largo del camino se plantean objetivos a distintos niveles, siempre apuntando a la estrella que les guía y disfrutando del proceso que les lleva a consumarlos.

Cada primavera se celebra en Londres una festiva maratón. Durante los años que viví allí siempre tuve el anhelo de participar. Atrae a más del doble de personas que en Valencia y casi todas corren para recaudar dinero en nombre de una organización benéfica. Muchas lo hacen disfrazadas de manera muy original. Me gustaba esperar en la línea de llegada, porque se ven muchas emociones en los rostros que cruzan la meta. Sobre todo la intensa satisfacción de haber cumplido un objetivo. Hoy ya no solo les admiro, comparto su felicidad.

Ponte objetivos a corto, medio y largo plazo.

En un próximo artículo contaré el resto de lecciones vitales que aprendí.

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Víctor Gabaldón
He trabajado casi 15 años en Londres en turismo y hostelería. Regresé hace un año. He pasado este tiempo viajando y preparando un cambio de carrera, orientado hacia nuevas tecnologías. Me apasiona la ciencia, la inteligencia artificial, la programación, la filosofía y escribir. No tengo título universitario. Me encanta ser autodidacta. Estoy orgulloso de pertenecer a Desata. Va a cambiar mi vida. Y me va a permitir ayudar a otros a cambiar la suya. Estoy entusiasmado con el curso de Formador de Adolescentes.

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