En los últimos tiempos la inteligencia emocional se ha revelado como el factor clave que, en mayor medida, determina tanto la progresión profesional como la calidad de la vida de las personas.
Lamentablemente, la educación escolar no contempla una formación en las áreas del desarrollo emocional y personal y del alto rendimiento. Sin embargo, cuanto más pronto conoce la persona estas capacidades a su alcance, más pronto podrá desarrollarlas y más podrá beneficiarse de los resultados positivos que tendrán en su vida a todos los niveles, personal y profesional.
